Desde 1904, la pasión por la relojería suiza ha sido el motor de nuestra marca.
Todo comenzó en Moutier, Suiza, cuando Louis Schwab fundó una compañía de relojes que, con el tiempo, pasó a manos de su yerno, Benjamin Boegli. Bajo su liderazgo, la empresa se especializó en la producción de esferas para relojes. En los años 80, Jacques Boegli, hijo de Benjamin, tomó las riendas y expandió significativamente la marca.
En 1991, Jacques decidió regresar a las raíces familiares con la creación de relojes suizos de alta calidad. Así nació la colección B-Line, que daría origen a la empresa homónima. Dos años después, en 1993, surgiría una nueva firma subsidiaria: Jacques du Manoir, cuyo logotipo aún conserva la estilizada «B» en homenaje a sus orígenes.